23/6/15

España: El crimen de Heaven

Para el jurado hay balas que surgen de la nada

Alejandro Muñoz Rojas-Marcos
Víctima del homicidio impune

Extractos:

Han pasado seis años desde la noche del tristemente famoso "crimen de Heaven" en que murió Alejandro Muñoz Rojas-Marcos. Y lo que ha sucedido desde entonces es, quizás, aún más difícil de creer. El asesinato quedó impune. El asesino, que recorrió el centro de Madrid pegando tiros como si estuviera en Vietnam, está libre.

Mientras Alejandro vuelve a "Joy Eslava" desde otra discoteca cercana, Palacio de Gaviria, un hombre, Carlos Monge, dispara a quemarropa al portero de la discoteca Heaven en la cercana plaza de Ópera. Catalin Stefan Craciun, que así se llamaba el portero, muere en el acto, y Monge huye disparando a diestro y siniestro por el mismísimo centro de Madrid, muy cerca de la Puerta del Sol.

Al igual que otros porteros y relaciones públicas, Rojas-Marcos, sobrino del célebre psiquiatra español que ejerce en Nueva York, sale corriendo tras el asesino en una escena cinematográfica si no fuera dramática. A la altura de la calle Arenal, Monge, apodado "El Cuchillos", intenta subirse en un taxi que por allí cruza. El taxista, siquiera por la excitación de la escena, percibe algo raro y pega un acelerón. "El Cuchillos" se ha equivocado al intentar cogerlo, sus perseguidores se le echan encima.

Es en ese momento cuando saca la pistola y dispara, ciego, casi en dirección a la multitud. El asesino corre por Arenal y Rojas-Marcos, al ver a amigos suyos de Heaven intentar darle caza, se une al grupo por un momento.

Trágicamente: Monge se da la vuelta de golpe y dispara en su dirección. Alejandro se percata. Pega un salto. Se contrae de una forma muy particular. Intenta huir de la muerte de tal manera que la bala, el proyectil que le matará, le atraviesa cuatro órganos y los agujeros en su ropa, finalmente, casi no casarán con los de su cuerpo.

La Policía recogió en los alrededores del lugar donde “El cuchillos” mató al portero Cracium un total de “siete vainas dubitadas del 9 mm Parabellum recogidas con ocasión de los disparos que produjeron la muerte de Catalín Stefan Cracium y Alejandro Muñoz Rojas-Marcos. En este mismo documento se afirma rotundamente que las siete vainas dubitadas fueron percutidas por la pistola semiautomática “Glock, modelo 19, con número de serie 5522, del 9 milímetros Parabellum”. Es decir, el mismo arma que la Policía secuestró a Carlos Monge.

A la vaina del proyectil que mató al chaval la Policía no la encontró aquella noche, y tuvo que ser un ciudadano rumano el que la aportara a las pesquisas policiales varias horas después. La defensa de Monge consiguió sembrar la duda con respecto a ella, y logró convencer al jurado: aquella vaina podría no ser la de la bala que mató al chaval.

«Sin embargo, ¿de qué pistola iba a proceder, si no había nadie más disparando aquella noche junto a la Puerta del Sol?», dice el abogado Ansón. «Es evidente que la bala no podía haber salido de ninguna otra arma, e incluso se podría haber analizado la vaina para certificar que procedía de aquella pistola... Es más, muchas veces los tribunales dan por hecho que, en un sitio donde sólo se ha disparado un arma, cualquier víctima lo es de esa misma arma».

El jurado popular, institución temida por demasiados profesionales del Derecho, simplemente no considera a Monge autor de la muerte de Rojas-Marcos. Como si la bala que le mató hubiera podido salir de quién sabe dónde (pero no de la pistola del asesino). Pese a los testimonios de varios testigos que le vieron disparando. Contra toda lógica. La muerte de Rojas-Marcos fue gratis, y aún lo es hoy.

Pilar Rojas-Marcos
Madre de la víctima

La madre Pilar Rojas-Marcos no entiende nada. Declaró: "No me lo creía. Fue como un... [a punto de llorar] Me parecía como si estuviéramos en el Tercer Mundo. Con los testigos, con todas las cámaras, con este sujeto disparando a diestro y siniestro... Aún es el día de hoy y todavía no me lo creo, me parece de una irracionalidad... Es que es tremendo, ¿no? Que alguien pueda asesinar así y quede impune, en pleno siglo XXI en la calle Arenal. Le quitan la vida a un estudiante de 24 años y no pasa nada... Es tremendo pero éste es el país que tenemos".

Enlace: Versión On Line 1 y 2

Nadie juzgó la muerte de Alejandro Rojas-Marcos
Por Jesús Mendoza
El Estrella Digital
27 de noviembre de 2013

La muerte impune de Alejandro Muñoz Rojas-Marcos
Por Quico Alsedo y Pablo Herraiz
El Mundo
23 de junio de 2015

4/4/15

EE.UU.: Caso Ray Hinton

El jurado se burla de un perito y condena a un inocente

Un ejemplo de manual de la injusticia en el sistema penal de EE.UU.

Extractos:

Un recluso en Alabama que pasó casi 30 años condenado a muerte quedó en libertad el viernes, dos días después que los fiscales concluyeron que no había suficiente evidencia para vincularlo con los asesinatos de 1985 por los que fue acusado.

Ray Hinton tenía 29 años cuando fue arrestado por dos homicidios en 1985. Liberado a los 58 años y ya canoso, fue abrazado por sus hermanas, quienes dijeron "Gracias, Jesús" mientras los abrazaban afuera de la Cárcel del Condado Jefferson.

Los fiscales pidieron el martes desestimar el caso después que nuevas pruebas de balística contradijeron los resultados de las realizadas hace tres decenios. Los expertos no pudieron probar que las balas encontradas en el lugar de los hechos fueron disparadas por un arma encontrada en casa de Hinton.

"No debí estar 30 años en la galera de la muerte. Todo lo que tenían que hacer era someter el arma a pruebas, No solamente me separaron de mi familia y de mis amigos. Tenían la intención de ejecutarme por algo que yo no hice", dijo Hinton.

El estado de Alabama no ofreció una disculpa de inmediato.

Hinton fue arrestado en 1985 por la muerte de dos gerentes de restaurantes de comida rápida de Birmingham después que una persona que sobrevivió a un robo en un tercer restaurante identificó a Hinton como el agresor. Expertos de la fiscalía dijeron el juicio que las balas recuperadas en los tres lugares de los hechos fueron disparadas por un revólver Smith & Wesson calibre .38 encontrado en la casa de su madre. Hinton fue declarado culpable a pesar de tener una coartada: estaba trabajando en un almacén cerrado lejos del lugar del tercer robo.

El experto balístico que aceptó el caso en representación de la defensa batalló mucho en el interrogatorio de los fiscales, tanto que los jurados se burlaron de sus respuestas.

El abogado Bryan Stevenson, director de la Iniciativa por la Justicia Igualitaria de Alabama, dijo que el caso es un "ejemplo clásico" de lo que anda mal en el sistema judicial. Afirmó que en el juicio hubo prejuicio racial.


Exoneran a hombre que pasó 30 años condenado a muerte
Associated Press

Montgomery - Alabama
EE.UU.

El Universal (Cartagena, Colombia)
4 de abril de d2015

24/1/15

EE.UU.: Caso Jack Johnson

Un jurado racista condena al primer campeón de los pesos pesados de raza negra


El 31 de marzo de 1878 nace en Galveston, Texas, John Arthur Johnson, luego conocido como el "Gigante de galveston".  Es el tercero de los nueve hijos que tendrían Henry y Tina Johnson, dos antiguos esclavos que trabajaban de conserje y friegaplatos, respectivamente. Desde muy niño se vio obligado a trabajar para ayudar en casa. Cuando tenía 12 años, un niño le pegó. Su madre le alentó para que se defendiera y le devolvió el golpe al pequeño. Fue un momento clave para su futuro como boxeador.

En su juventud tuvo numerosos empleos. Siendo ayudante de un pintor muy aficionado al boxeo, descubrió los secretos de este deporte, que empezó a atraerle. Con 16 años, se trasladó a Nueva York, donde encontró trabajo de conserje en un gimnasio. Fue ahí donde consiguió ahorrar para comprarse unos guantes y empezar a pelear. De regreso a casa, convertido en todo un hombre, tuvo sus primeras experiencias en combates ilegales. Le fue bien y decidió centrarse en el boxeo.

Jack Johnson, el mejor boxeador de su época
 
El 1 de noviembre de 1898 debutó en Galveston, derrotando por KO en el segundo asalto a un tal Charley Brooks. Johnson ya había establecido su estilo: era un boxeador defensivo. Dejaba que el rival se fatigara y cuando veía su oportunidad, atacaba de manera efectiva. En sus primeros años disputó muchas peleas y en febrero de 1903 logró el título de los pesos pesados en categoría de hombres de raza negra al derrotar a Ed Martin. Sí, el boxeo estaba segregado, al menos en combates en los que estaba en juego el título. Johnson quería saltarse esa norma y desafió al campeón James Jeffries, pero éste rechazó enfrentarse a un negro.

Jack Johnson ícono negro del boxeo
 
No sería hasta 1908 cuando Jack Johnson logró disputar el título de los pesos pesados contra un blanco. Fue el 26 de diciembre de aquel año, en Sydney, Australia, ante el canadiense Tommy Burns. Johnson llevaba dos años ‘persiguiendo’ a Burns y provocándole en los medios para enfrentarse a él. Cuando lo logró, no desaprovechó su oportunidad y 20.000 personas presenciaron en directo cómo un negro se convertía, por primera vez, en campeón de los pesados.

Artículo periodístico sobre la pelea por el título mundial entre Burns y Johnson
 
La mentalidad racista de aquella época no aceptó muy buen la victoria de Johnson, al que criticaban por su estilo. El popular escritor americano Jack London llegó a reclamar públicamenteque surgiera una ‘Gran Esperanza Blanca’ (he aquí el origen del término) para que un negro no fuera el campeón. Mientras, Jack Johnson se convertía en el afroamericano más famoso del mundo. Se dice que, en su época, era tan famoso como lo sería después Mohamed Alí.

Muchos quisieron ver en James Jeffries en único que podía derrotar a Johnson. Jeffries estaba retirado y vivía como granjero, pero sus fans fueron muy efusivos para convencerlo. Sus fans y, todo hay que decirlo, una bolsa de 120.000 dólares que se llevaría. Así, tras seis años de retiro y un estricto entrenamiento, Jeffries volvía para devolverle a la raza blanca su orgullo.

El combate se celebró el 4 de julio de 1910 en Reno, Nevada. La tensión racial era muy alta y las autoridades decidieron prohibir las armas de fuego y el consumo de alcohol durante la pelea. Las apuestas estaban a favor de Jeffries y 20.000 personas se citaron para presenciar el que se llamó ‘Combate del Siglo’. El dominio de Johnson fue tremendo. Jeffries besó la lona dos veces (las primeras en toda su carrera), y su esquina acabó tirando la toalla, para evitar que el veterano boxeador acabara su carrera con un KO. Johnson se embolsó 65.000 dólares.

La "pelea del siglo": mítico combate entre Johnson y Jeffries en Reno (1910)
 
Para que os hagáis una idea de la importancia de aquella pelea, os contaré lo que pasó después: por todo Estados Unidos, muchos ciudadanos negros salieron a las calles a celebrar la victoria de Johnson. Muchos blancos, escocidos, quisieron atajar esas celebraciones y, en ocasiones con la ayuda de la Policía, se produjeron graves disturbios en más de 50 ciudades americanas. Hubo 20 muertos y cientos de heridos.

Jack Johnson
 
La actitud de Johnson tras su victoria no gustaba a muchos racistas. Recibió amenazas del Ku Klux Klan, mientras él disfrutaba de sus dos aficiones, los coches y la ópera. La vida sentimental de Johnson, además, fue bastante turbulenta. En 1911 se casó con Etta Duryea, una neoyorquina blanca a la que conoció en una carrera de coches. Su relación acabó mal, debido entre otras cosas a los malos tratos. En septiembre de 1912, Duryea se suicidió con un revólver.

Jack Johnson y su afición por los automóviles
 
Poco después, Johnson se casó con otra mujer blanca, Lucille Cameron. En algunas iglesias del sur se hizo un llamamiento al linchamiento de Johnson por casarse con una blanca. Fue entonces cuando sus numerosos detractores vieron su gran oportunidad. Fue detenido por violar la llamada Ley Mann, en concreto, por cruzar la frontera de un estado con una mujer “con propósitos inmorales”.

Matrimonio entre Jack Johnson y Lucille Cameron
 
Un jurado conpuesto exclusivamente por blancos lo condenó a un año de cárcel, pero huyó y pasó cinco años en el exilio, boxeando. Fue por esa época cuando Jack Johnson peleó en España. En concreto, lo hizo tres veces en Madrid y una en Barcelona. Las cuatro se saldaron con victorias.

En julio de 1920 regresó a Estados Unidos y se entregó en la frontera con México. Ingresó en la prisión de Leavensworth, Kansas. Curiosamente siguió peleando. Salió de la cárcel el 9 de julio de 1921.

Jack Johnson preso luego de una pelea, junto a Joe Choynski
 
Siguió peleando durante toda su vida, como medio de subsistencia, llegando a pelear hasta con 60 años de edad. El 10 de junio de 1946, cuando se encontraba en Raleigh, Carolina del Norte, en un restaurante se negaron a darle de cenar. Jack Johnson montó en cólera, cogió el coche y a los pocos minutos, tuvo un accidente que acabó con su vida. Tenía 68 años y fue enterrado en Chicago.

 
La figura de Jack Johnson es una de esas fundamentales para entender la historia del colectivo afroamericano. Mohamed Alí declaró que Johnson fue una de sus principales inspiraciones. 

Recientemente, se han puesto en marcha campañas para limpiar su nombre. Tanto George W. Bush como Barack Obama han recibido solicitudes para que se le conceda un perdón póstumo por su encarcelamiento, pero aún no se ha producido. Detrás de estas peticiones hay figuras como la de Mike Tyson o la de una sobrina nieta del campeón. Antes o después, lo lograrán.

 
Quién fue… Jack Johnson: el primer campeón de raza negra de los pesos pesados
Por Eduardo Casado - Periodista

Blog 20 Minutos
23 de enero de 2015

7/12/13

EE.UU.: Caso Michael Morton

El jurado con necesidad de condenar por falta de otro sospechado
 
Michael Morton, víctima del jurado que lo dejó 25 años preso por un delito que no cometió
 
Para Michael Morton, el 12 de agosto de 1986 fue el último día feliz de su vida. Él apenas había cumplido 32 años.
 
Al día siguiente, todo le fue arrebatado. Christine, su esposa, fue atacada y asesinada en su casa en el condado de Williamson, Texas, en las afueras de Austin. Michael Morton estaba en el trabajo en ese momento. Aún así, las autoridades sospecharon de él.
 
“La gente inocente piensa que si sólo dices la verdad entonces no tendrás nada que temer de la policía”, dice ahora Morton. “Si tú te apegas a la verdad, que el sistema funcionará, todo saldrá a la luz, todo estará bien”.
 
En cambio, Morton fue acusado, le arrebataron su hijo, y fue enviado a juicio. El fiscal, hablando al jurado en términos emocionales con lágrimas corriendo por su cara, presentó una imagen de un escenario de depravación sexual, acusando a Morton de golpear a su esposa por rechazar tener sexo en su cumpleaños.
 
“No hubo pruebas científicas, no hubo testigos, no hubo arma asesina, no hubo presentación de un motivo creíble”, dice Morton. “…Yo no podía ver a cualquier persona racional, pensante que diría que eso fuera suficiente para dar un veredicto de culpable”.
 
Pero sin otros sospechosos, el jurado lo declaró culpable. “Todos sentimos una convicción fuerte de que esto era justicia para Christine y que estábamos haciendo lo correcto”, dice Mark Landrum, quien era el presidente del jurado.
 
Morton pasó cerca de 25 años en prisión.
 
Él veía a su hijo Eric únicamente dos veces por año. “Me encantaba verlo, me fascinaba cada movimiento”, dice Morton. Pero Eric “se estaba volviendo más distante”, dice Morton. “Él se estaba volviendo menos mío”.
 
De adolescente, Eric no tenía recuerdos de su padre fuera de prisión. Las cartas que su padre le escribía eran “sólo una ventana a una vida que jamás fue”, dice él. Su padre “apenas existió en mi vida. Yo no tenía recuerdos de él fuera de mis visitas a la prisión”.
 
Eric decidió dejar de visitar. “Yo creo que era vergonzoso para mí pensar que tenía que ir a la prisión a ver a mi papá”.
 
Michael Morton le escribió a Eric diciéndole que tenía que llegar y decírselo en persona. Lo hizo.
 
“Fue otra de esas cosas dolorosas, que te duermen”, dice Morton. “Yo sólo miré a mi cuñada y le dije algo así como, ‘Cuida de mi hijo’”.
 
Eric también cambió su apellido al de los parientes quienes lo criaron.
 
Hace un par de años, un grupo de abogados trabajando en nombre de Morton, pro bono, logró traer a luz la verdad. Morton, no sólo era inocente, sino que además el fiscal, Ken Anderson, fue acusado de retener pruebas cruciales.
 
El niño, Eric, había visto el ataque y le dijo a sus parientes que su papá no estaba en casa en ese momento. Él describió al hombre que lo hizo. Los vecinos habían descripto a un hombre estacionando una camioneta verde detrás de la casa de los Morton y caminar hacía un área boscosa. Un pañuelo manchado con sangre fue encontrado en las cercanías. Ninguna de estas pruebas llegó al juicio.
 
Tomó años de lucha, pero los abogados de Morton finalmente lograron enviar el pañuelo a pruebas de ADN. Éste contenía la sangre y el cabello de Christine Morton y el ADN de otro hombre; Mark Norwood, un criminal convicto.
 
Norwood había dado muerte a Christine Morton. Y como nadie había descubierto esto después de su muerte, él permanecía libre. El dio muerte a otra mujer en el área de Austin, Debra Baker, en circunstancias similares, menos de dos años después, dicen las autoridades.
 
Norwood ahora ha sido condenado por la muerte de Morton, y ha sido procesado en la muerte de Baker.
 
Morton fue puesto en libertad en octubre 2011. Él tenía 57 años. “Le doy gracias a Dios que no fue un caso de pena capital”, dice él.
 
La historia de Morton, contada en un documental de CNN, titulada “Un sueño irreal”, pone en la mira a las condenas erróneas en los Estados Unidos. Más de 2.000 personas con condenas erróneas fueron exoneradas entre el año 1989 y 2012, de acuerdo con los datos recopilados por la Universidad de Michigan Escuela de Derecho.
 
Pero el caso de Morton ha abierto brecha que podría afectar casos a nivel nacional.
 
Nota del Editor: La función del fiscal es presentar prueba y acusar. Pretender que él haga el trabajo del jurado es estúpido. El jurado, ante la absoluta ausencia de toda prueba de cargo debió absolver. Si no lo hizo es porque los jurados populares no están capacitados para juzgar. Más de 2000 condenas erróneas en 12 años habla de una condena errónea cada dos días. Eso es el juicio por jurados que EE.UU. exporta al mundo.
 
 
El Diario
"Prueban inocencia de hombre que pasó 25 preso por asesinar a su esposa"
Por Ana de Salvo
7 de diciembre de 2014

20/5/13

España: Caso Wanninkhof

El jurado influenciado por la prensa

Rocío Wanninkhof, víctima del homicidio
 
Introducción

El caso Wanninkhof es un caso de error jurídico grave que sucedió cuando, en un ambiente de histeria popular creado por los medios de comunicación, Dolores Vázquez Mosquera, sobre la base de ninguna prueba de cargo, fue declarada culpable por un jurado popular de la muerte de Rocío Wanninkhof, quien había sido asesinada en octubre de 1999 cerca de Mijas, provincia de Málaga.

Dolores Vázquez, víctima del jurado

Unos años después se descubrió el error al resolverse otro asesinato posterior, el de la joven Sonia Carabantes, en agosto de 2003 y descubrirse que el ADN del asesino de Sonia Carabantes coincidía con el ADN encontrado en pruebas del caso Wanninkhof.

Desaparición

La tarde del 14 de octubre de 1999 Rocío Wanninkhof, de 19 años, visitó a su novio, Antonio José Jurado, en su domicilio en la cala de Mijas y hacia las 9:30 de la noche salió sola camino de su propia casa que distaba unos 500 metros con intención de ducharse y volver a ver a su novio en la feria de Fuengirola. Tras este hecho desaparece y se le pierde la pista.

En las declaraciones a la Guardia Civil hubo discrepancia en lo que respecta a la vestimenta que llevaba ese día ya que la madre, Alicia Hornos y la hermana, Rosa, declararon que vestía una camiseta blanca con logotipo “Nike” y un pantalón morado elástico mientras que el novio declaró que no llevaba tal camiseta y que nunca la había visto con tal prenda.

Un hombre declaró haberla visto camino de su casa pero la policía no le preguntó por la vestimenta.

A la mañana siguiente Alicia Hornos, su madre, se extrañó por la ausencia de su hija y envió a su otra hija Rosa a la casa de Antonio José Jurado para que preguntara por ella. A su regreso, Rosa, le dice que no se preocupe ya que, aunque Antonio José no fue a la feria porque se quedó dormido, le ha dicho que la vieron en la feria, y era posible que se hubiera quedado a dormir en casa de alguna amiga. Pero nadie comprobó si realmente la habían visto sus amigas o si se había quedado a dormir con alguna.

Con el paso de las horas, Alicia Hornos, intranquila por falta de noticias de su hija, con el fin de despejarse sale a dar un paseo junto con su compañero sentimental Juan Cerrillo. Alicia comentó a Juan que le iba a enseñar unas ruinas que existían adentrándose en un descampado, percatándose ella, a escasos metros, de la existencia de unas zapatillas de deporte que identificó como pertenecientes a su hija, de un pañuelo y de manchas de sangre en el suelo.

Inmediatamente lo pone en conocimiento de la Guardia Civil la cual procede al acotamiento de la zona y se confirma que tanto las zapatillas como los restos de sangre existentes en el suelo y el pañuelo, corresponden a Rocío Wanninkhof.

La investigación afirma en el acto del juicio que las gotas de sangre se inician en la misma calzada a una distancia de 1,10 metros de la acera, formando un reguero que continúa hacia el descampado hasta una zona donde existe un gran charco de sangre donde se desangró. En dicho lugar había huellas de un vehículo que por las características de las mismas podrían corresponder a un modelo pequeño, cuyos neumáticos ya no estaban disponibles en el mercado, estimándose que debían tener una antigüedad de unos 6 años. En dicho vehículo fue muy probablemente donde se trasladó el cuerpo pues las huellas dejadas estaban superpuestas a los restos de sangre y a las dejadas por el arrastramiento del cadáver que en un primer momento se realizó para ocultarlo.

La investigación sitúa los hechos a las 22.00 del día 9/10/99 coincidiendo con la declaración en juicio de un taxista que manifestó que ese día regresaba de dejar a unos clientes en Fuengirola y al llegar a la altura en donde aparecieron los restos de sangre y zapatillas, esquivó a un vehículo todo-terreno que se encontraba parado encima de la acera (contraria al sentido de dicho vehículo) con las luces puestas y que al cruzarse con él pudo oír un enorme "chillido o grito" que le hizo asustarse hasta el punto de subir rápidamente los cristales de las ventanas de su vehículo. A los tres o cuatro días de enterarse de lo que allí había sucedido acudió a la Guardia Civil para manifestar lo que él había visto y oído. Este dato es importante porque sitúa la agresión a Rocío a las 22.00 de dicho día pues según su declaración se fijó en el reloj de su vehículo y marcaba exactamente dicha hora.

El día 17 de octubre de 1999 se organiza en la Cala de Mijas una búsqueda dirigida por la Guardia Civil que distribuyó a los vehículos que acudieron en grupos integrados cada uno de ellos por 6 u 8 coches, entregando a cada una de las personas que iban en los vehículos una pegatina con el número del grupo al que pertenecían. A las pegatinas autoadhesivas se les desprendía su parte posterior y se la colocaba cada persona que participaba. Estas pegatinas fueron hechas por el párroco Sr. Tejero.

Tras más de tres semanas de búsqueda infructuosa, el día 2 de noviembre apareció el cadáver de Rocío, totalmente desnudo, en unos terrenos ubicados entre Marbella y San Pedro de Alcántara, pertenecientes al complejo donde se encuentra el restaurante denominado "El Rodeito". Más tarde se determinó que había sido apuñalada repetidamente. El cadáver estaba en muy mal estado, probablemente por haber sido rociado con líquido inflamable y quemado, por lo que no pudo determinarse si había sido violada.

A poca distancia del cuerpo se encontraron dos bolsas de basura tipo "industrial o comunitaria" de color negro conteniendo entre otros objetos personales dos camisetas, de las cuales una de ellas era de color blanco con el anagrama "Nike", pero no se encontró en dichas bolsas ninguna vestimenta correspondiente a la parte inferior ni tampoco de su ropa interior.

No existe duda en cuanto a que dichas prendas eran las que llevaban Rocío cuando la mataron ya que constan en ellas los desgarros ocasionados por las puñaladas. Según declaración de los investigadores en el acto del juicio, en una de las bolsas que aparecieron junto al cadáver constaba escrito en grandes caracteres el número 8. Según los investigadores estas bolsas fueron unidas entre sí con cinta adhesiva en forma de sudario. Apareció, asimismo, una pegatina de las repartidas por el párroco Sr. Tejero en la búsqueda organizada del día 17 de octubre de 1999. Esto hizo sospechar que quizá el asesino o algún cómplice fueran del círculo de Rocío o de su familia.

El lugar donde fue hallado el cadáver necesariamente debía ser bien conocido por la persona/s que allí lo depositaron ya que el acceso al mismo parte de un camino existente que se inicia perpendicularmente a la carretera, inapreciable para los conductores que no conozcan su situación.

El propietario del citado restaurante "El Rodeito" manifestó que viendo en la televisión la noticia de la aparición del cadáver de Rocío, reconoció a una persona, y que ésta, junto con otra, muy poco tiempo atrás habían mantenido contactos para arrendarle el negocio. Este dato lo puso en conocimiento de los investigadores así como el nombre y teléfono de la persona a la que reconoció en la TV quienes resultaron ser familiares de Rocío. Esto también parecía indicar que el/los culpables podrían estar entre el círculo familiar de Rocío ya que conocían bien esa zona donde fue depositado el cadáver.

Investigación

Durante los primeros días tras la aparición del cadáver la Guardia Civil facilita a los medios de comunicación tres informes diferentes y contradictorios sobre las condiciones en que fue encontrado el cadáver.

Interrogan inicialmente como principal sospechoso al novio de Rocío, Antonio José Jurado. El hecho de haberse quedado dormido en su casa en lugar de haber acudido a la feria de Fuengirola como había acordado, la contradicción respecto a la ropa que vestía Rocío, la circunstancia de la poca altura desde su dormitorio a la calle, etc., le puso en situación muy sospechosa. Durante los interrogatorios negó contundentemente los hechos y afirmó, asimismo, no tener carné de conducir, extremo éste que se comprobó pero, paradójicamente se supo que conducía habitualmente. Fue puesto en libertad sin cargos.

Otra persona sospechosa y sometida a vigilancia fue a María Dolores Vázquez Mosquera, nacida en Betanzos (provincia de La Coruña), profesional de la hostelería, vecina de la Cala de Mijas y ex pareja de Alicia Hornos, la madre de Rocío. La Guardia Civil le intervino su línea telefónica e incluso introdujo en su círculo social una agente femenina, quizá psicóloga, quien posteriormente declararía que Dolores "era fría, calculadora y agresiva".

La Guardia Civil fue reduciendo la lista de sospechosos hasta centrarse en Dolores Vázquez. La propia Alicia Hornos estaba convencida de la culpabilidad de Dolores Vázquez y fue una de las principales instigadoras de la acusación.

Alicia Hornos, madre de Rocío Wanninkhof

Ante la publicidad y alarma social suscitadas por el caso la Guardia Civil aceleraba sus pesquisas y finalmente la detuvo como sospechosa por lo que pasó a prisión preventiva.

Durante varios días se la sometió a largos interrogatorios sin que en ningún momento se "derrumbase". Dolores Vázquez negó una y otra vez haber tenido parte en los hechos declarando que el día 9 de octubre de 1999 estaba al cuidado de su madre y de una hija de su sobrina de dos años y medio. Manifiesta, asimismo, que esa noche realizó algunas llamadas telefónicas desde su domicilio que se podrán acreditar mediante los correspondientes recibos. El Juez declaró que la acusada mantenía una actitud manifiestamente amable diciendo que, cuando se la invitó a realizar un descanso, ella dijo que no era necesario y que, tras un vaso de agua, estaba presta para continuar.

En una rueda de prensa el fiscal y la Guardia Civil declararon que dos fibras correspondientes a la ropa deportiva que Dolores Vázquez vestía habitualmente, habían sido cotejadas con fibras encontradas en el cadáver de Rocío y se correspondían casi en su totalidad. La prueba se había realizado con microscopio por el Instituto de Toxicología. La fiscalía se opuso a la libertad de la acusada aseverando la certeza de la prueba. El juez instructor de Fuengirola D. Román Martín, deniega la libertad provisional solicitada por el abogado defensor de la detenida, Pedro Apalategui.

A partir de ese momento, la opinión pública, alimentada por la prensa y televisión sensacionalistas, ya condenaba a Dolores Vázquez como culpable del asesinato.

Desde el Laboratorio de Investigación Criminalista de la Guardia Civil, se solicitan las fibras para realizar un nuevo análisis ya que, con el efectuado por el Instituto de Toxicología, no hay garantías de fiabilidad. El análisis de ADN definitivo, concluye que las prendas intervenidas no guardan similitud con las encontradas en el cadáver de Rocío Wanninkhof.

El abogado de Dolores Vázquez, Pedro Apalategui, ante la evidencia de todos estos extremos, vuelve a solicitar su libertad provisional pero el Juez Instructor deniega nuevamente la petición.

Dr. Pedro Apalategui

Juicio

El juicio se hizo con un jurado popular y la fiscalía se concentró en descalificar la persona de Dolores Vázquez sin aportar pruebas concluyentes que la inculparan. Se centró en la relación lésbica que la acusada había mantenido en el pasado con la madre de Rocío y en la relación "paternal" que la acusada había tenido hacia Rocío.

Testimonios

Testificó la Guardia Civil para declarar que ninguna de las huellas dactilares encontradas en las bolsas de plástico se correspondía con las de Dolores Vázquez.

También declararon que las fibras encontradas en el cadáver de Rocío no coincidían con fibras de la ropa de la acusada y que la pegatina de los grupos de búsqueda que había aparecido en los alrededores del cadáver no había sido utilizada ya que no estaba despegada del papel protector.

Declararon que el día del crimen Dolores Vázquez no utilizó su coche ni alquiló otro. Por otra parte, el modelo del coche de marca Toyota de la acusada era de tipo deportivo de rueda ancha y no aparecieron ese tipo de huellas ni en lugar de la agresión ni en el de la aparición del cadáver. Es destacable que los neumáticos del vehículo utilizado en el crimen eran muy antiguos y ya no se encontraban disponibles en el mercado, a pesar de lo cual los investigadores barajaron la hipótesis de que Dolores Vázquez hubiera podido alquilar el vehículo para trasladar el cadáver ya que las compañías de alquiler de coches renuevan la flota con mucha frecuencia.

El fiscal del caso, el Dr. Montijano, manifestó que María Dolores, "vive en una zona en donde residen muchos extranjeros y éstos tienen costumbre de dejar las llaves puestas, por lo que pudo coger cualquier coche que su dueño hubiera dejado en tales condiciones".

Begoña Martínez, sobrina de la acusada, que declaró que, el día 9 de octubre de 1999, junto a su marido e hija de dos años y medio se trasladaron, desde su domicilio habitual en Granada, hasta el chalet de su tía Dolores en Mijas adonde llegaron sobre el mediodía. Almorzaron y alrededor de las nueve de la noche se trasladaron a Málaga para cenar en casa de unos amigos dejando a Dolores Vázquez en la vivienda al cuidado de la niña y de su madre.

María del Mar Torres, amiga de la sobrina de la acusada confirmó que el día 9 de octubre de 1999 ésta fue con su marido a cenar a su casa dejando a su hija a cargo de su tía Dolores Vázquez.

La acusada, Dolores Vázquez, declaró que sólo se ausentó de su casa el tiempo de cruzar al restaurante Oasis (a 7 metros desde su domicilio) para comprar tabaco, y tirar la basura. El resto de la noche no se movió de casa. Se acredita con documentos de Telefónica que estuvo hablando por teléfono desde las 22.34 hasta las 23.10 y, posteriormente, de nuevo, a las 23.17 durante dos minutos.

Rosa María Díaz, compañera de trabajo de Dolores Vázquez, declaró que ésta le telefoneó para decirle que no podía ir a visitarla por motivo de estar al cuidado de su madre y sobrina. Describe a la acusada como persona "buenísima, generosa, a la que le encantan los niños y que atiende con dedicación a los mayores entregándose a las personas que la necesitan", añadiendo que "jamás he presenciado una sola escena de violencia suya, sino un comportamiento exquisito".

Una empleada ucraniana que había trabajado en el domicilio de Dolores Vázquez declaró que ésta agredió con un cuchillo un cartel de Rocío el día 2 de noviembre de 1999, día del descubrimiento del cadáver.

Marisa Sevillano, "la Bruja", declaró que la acusada había acudido a su consulta de vidente y le había contado ciertos planes de venganza contra Rocío.

Encarnación Lozano, empleada del restaurante Oasis declaró, al año de transcurridos éstos, que María Dolores Vázquez se acercó a la ventana de la cocina a las 23:30 del día 9 de octubre de 1999 para comprar tabaco, con signos de estar nerviosa, al tiempo que decía que venía de correr.

El propietario del restaurante Oasis declaró que Dolores Vázquez nunca se ausentaría de su domicilio sin tener a una persona al cuidado de su madre. Asimismo manifestó que la última vez que Dolores limpió la fosa séptica de su casa fue aproximadamente un año antes de ocurrir los hechos y que lo hizo porque un vecino se lo pidió. Posteriormente nunca se volvió a limpiar pues si lo hubiera hecho se habría dado cuenta no sólo por el olor que se desprende al realizar esta operación sino también porque hubiera visto el camión de la empresa que lo hace, ya que es un camión grande que ocupa la mitad de la estrecha calle.

Antonio José Jurado, novio de Rocío declaró que Rocío salió de su casa a las 21:30 vestida con un body de color burdeos con tirantes y pantalón vaquero. Otra testigo ocular declaró que, efectivamente, Rocío iba así vestida cuando la vio dirigirse por el camino de “La Cortijera”.

El abogado defensor de Dolores Vázquez, Pedro Apalategui, insistió al novio en el tema de la camiseta blanca con el logotipo “Nike” y éste aseguró que jamás vio a Rocío vestir esa prenda.

La madre del novio de Rocío declaró que sobre la camiseta llevaba una rebeca gris marengo con cremallera porque recuerda que ella misma se la subió.

La madre de Rocío y la hermana, Rosa, declararon que a las 17:30 de esa misma tarde salió vestida con una camiseta blanca con el logotipo “Nike” y unos pantalones morados de tipo elástico. Ambas declararon que fue la última vez que la vieron con vida y que no había subido de nuevo a su casa. Alicia Hornos, madre de Rocío, dijo que su hija no podía llevar esa chaqueta ya que se encontraba en su domicilio.

Los forenses manifestaron que Rocío murió desangrada en el lugar donde fue asaltada y que aproximadamente pudo permanecer en dicho lugar de 4 a 6 horas y que, posteriormente, el cadáver fue trasladado a alguna casa en donde se le desnudó y se prepararon las bolsas que aparecieron junto al mismo. Según los cinco forenses es inusual que en tan poco período se produzca en un cadáver tan avanzado estado de descomposición ―casi esqueletizado―, pero que existían casos, aunque muy pocos, constatados en la práctica forense.

Conclusiones del Ministerio Fiscal

Según las conclusiones del fiscal basadas en la investigación de la Guardia Civil, Dolores Vázquez, que se encontraba haciendo deporte por la zona de “La Cortijera”, alrededor de las 10 de la noche, se encontró inesperadamente con Rocío.

Discutieron y, con un estilete o punzón que portaba, la asesinó arrastrando su cadáver hasta unos matorrales para esconderlo.

De camino a su casa se detuvo a comprar tabaco en el restaurante Oasis en la urbanización "El Chaparral" y entró en su domicilio que está, justo enfrente.

Posteriormente, cogiendo el coche de "cualquier extranjero" o auxiliada por otras personas involucradas, volvió al lugar de los hechos sobre las 2 de la madrugada para recoger el cadáver, introducirlo en el coche, y llevarlo hasta su domicilio desde donde, tras varios días, realizó su posterior traslado.

Sentencia

El jurado popular en su veredicto se limitó a repetir literalmente las conclusiones del fiscal y en septiembre de 2001 declaró a la acusada culpable del asesinato.

Tras este veredicto, el juez de la Audiencia Provincial de Málaga, Fernando González Zubieta, el día 25 de septiembre de 2001, condenó a María Dolores Vázquez a 15 años y un día de prisión y a una indemnización de 18 millones de pesetas.

Miembros del jurado en una de las sesiones

El abogado defensor de Dolores Vázquez, Pedro Apalategui, presentó recurso contra la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que revisó la sentencia y ordenó a la Audiencia celebrar un segundo juicio a la vista de la falta de motivación detectada en el veredicto del Jurado. Se consideró que la gran repercusión que el crimen había tenido en los medios de comunicación y la marea de opinión pública contra Dolores Vázquez tuvieron quizás más influencia de la debida en un jurado popular formado por ciudadanos legos en Derecho.

Caso Sonia Carabantes

En agosto de 2003 desapareció en la localidad malagueña de Coín ―muy cerca de Mijasla joven de 17 años Sonia Carabantes y un mes más tarde, en el curso de sus investigaciones, la Guardia Civil descubrió que el ADN del presunto asesino de Sonia coincidía con los restos biológicos hallados en una colilla recogida en el lugar donde había aparecido el cadáver de Rocío Wanninkhof cuatro años antes.

Sonia Carabantes

El segundo juicio de Dolores Vázquez había sido señalado para el otoño de 2003 pero fue suspendido a la vista de la nueva información. A mediados de agosto de 2004, la juez de instrucción número 6 de Fuengirola, María Jesús del Río, decidió el sobreseimiento provisional del sumario, rechazando la petición de la acusación particular (Alicia Hornos). Finalmente, tras 17 meses de cárcel, Dolores Vázquez fue puesta en libertad.

Dolores Vázquez con ropa de presidiaria

Tony Alexander King

Tony Alexander King, un británico residente en la zona, fue denunciado por su ex mujer como sospechoso de los crímenes y el 21 de septiembre de 2004, reconoció ante el juez, además de los crímenes de las jóvenes de Coín y Mijas, haber cometido al menos tres agresiones sexuales en Málaga. En su comparecencia ante el juez, dijo que la muerte de Sonia Carabantes se produjo "por accidente" y sobre el crimen de Rocío Wanninkhof dio detalles concretos.

El asesino Tony Alexander King

Posteriores investigaciones policiales descubrieron que tenía historial delictivo en el Reino Unido donde su nombre original era Tony Alexander Bromwich. En 1986, cuando apenas contaba 19 años de edad, fue condenado a 10 años de cárcel por una serie de agresiones sexuales en Londres. Tras salir en libertad en 1991, volvió a ser condenado por robar a una mujer a punta de pistola. Salió de la cárcel en 1996 y cambió su nombre legal a Tony Alexander King. En 1997 se mudó con su mujer, Cecilia, al sur de España. En 1999 se separó de su mujer, el mismo año en que asesinó a Rocío Wanninkhof. En 2003 asesinó a Sonia Carabantes y en 2005 fue condenado a 36 años de cárcel por la muerte de Sonia Carabantes y a otros siete por un intento de violación en Benalmádena en 2001. En diciembre de 2006 fue condenado a 19 años de cárcel y 294.000 euros de indemnización por la muerte de Rocío Wanninkhof.

En diciembre de 2006 un jurado popular compuesto por 9 jurados declaró por unanimidad que Tony King era culpable del asesinato de Rocío Wanninkhof pero lo exoneró de la acusación de agresión sexual que no pudo ser probada dado el mal estado del cadáver de la víctima cuando fue encontrado. No obstante el jurado declaró por siete votos a favor y dos en contra que King no actuó solo y que tuvo que tener ayuda de cómplices.

No hay perdón para Dolores Vázquez

Un jurado popular destrozó la vida de Dolores Vázquez. Su testimonio es verdaderamente desgarrador:



Pero nadie se hace responsable. Los "gurúes" que promocionan los juicios por jurado, los legisladores que sancionan las leyes y los gobiernos que los implementan deberían ofrecer sus disculpas y sepultar para siempre el oscurantista y retrógrado sistema de juicios por jurado.

Enlace: Versión On line

Fuente Wikipedia
Mas información:

Grecia: Caso de Sócrates

Un jurado popular ajustició al primer gran filósofo de la humanidad

Busto de Sócrates

El juicio de Sócrates se refiere al juicio y posterior ejecución del filósofo ateniense Sócrates en 399 a. C. Sócrates fue enjuiciado y condenado por los tribunales del gobierno democrático de Atenas, bajo el cargo de corromper a los jóvenes y falta de creencia en los dioses.

Dos de los contemporáneos de Sócrates (Platón y Jenofonte) describieron el juicio, el cual es uno de los más famosos de la Antigüedad.

Antecedentes:

En el momento de su enjuiciamiento, hacía años que Sócrates era una figura conocida en Atenas. La comedia de Aristófanes "Las nubes" (Nephelai), presentada en 420 a. C., tenía a Sócrates como uno de los personajes principales, mostrándolo como un estafador pomposo y rimbombante.

Sócrates jamás escribió una línea (estaba en contra de ello), pero su pupilo Platón registró muchos "diálogos socráticos", con su maestro como personaje central.

Muchas de las personas más influyentes de la época se resintieron por el examen cruzado de Sócrates, ya que con sus preguntas refutaba las reputaciones de sabios y virtuosos. La molestia con la que la mayoría de la gente vio al elenchos le ganó a Sócrates el epíteto de "crítico de Atenas".

El método socrático era imitado con frecuencia por los jóvenes atenienses, trastornando en gran medida el orden social y los valores morales ya establecidos. Incluso pese a que el mismísimo Sócrates luchó por Atenas y abogó a favor de la obediencia a las leyes, al mismo tiempo criticó a la democracia, especialmente a la práctica ateniense de elecciones de grupo, ridiculizando que en ningún otro oficio podía una persona ser elegida de esa forma.

Esta crítica aumentó la suspicacia de los demócratas, en especial cuando sus allegados eran descubiertos como enemigos de la democracia. Alcibíades traicionó a Atenas en favor de Esparta (aunque el hecho fue seguramente una cuestión de necesidad más que ideológica) y Critias, su ex discípulo, fue uno de los líderes de los Treinta Tiranos (la oligarquía pro espartana que gobernó Atenas durante algunos años, tras su derrota en la guerra del Peloponeso), a pesar que también hay registros de su enemistad.

Sumado a todo esto, Sócrates mantenía una visión muy particular en cuanto a la religión. Realizó varias referencias a su espíritu personal, o daimon, aunque afirmó explícitamente que nunca se le había impuesto, sino que le advertía sobre varios acontecimientos posibles. Muchos de sus contemporáneos sospechaban del daimon de Sócrates, considerándolo un rechazo a la religión del Estado. En general, se ve al daimon de Sócrates como algo similar a la intuición. Además, Sócrates decía que vivir las virtudes era más importante que el culto dado a los dioses.

Proceso:

El primer elemento del juicio fue la acusación formal. Los tres hombres en presentar cargos contra Sócrates fueron:

  • Anito, hijo de un ateniense prominente, Antemión.
  • Meleto, poeta, es el que presenta la denuncia ante el arconte.
  • Licón, del cual poco se sabe; de acuerdo con Sócrates platónico, era representante de los oradores.

Luego de haber decidido que existía un caso ante el cual debía darse una respuesta, el arconte indicó a Sócrates que se presentara frente a un jurado de ciudadanos atenienses, para contestar a los cargos de corrupción de los jóvenes atenienses y asebeia (impiedad).

Los jueces fueron seleccionados por lotería de entre un grupo de ciudadanos voluntarios varones (la ciudadanía no incluía a mujeres, esclavos ni extranjeros residentes) pertenecientes a cada clase social. A diferencia de cualquier juicio llevado a cabo en muchas sociedades modernas, la mayoría de los veredictos eran regla más que excepción (para una versión satírica de los jueces y tipos de personas que se podían encontrar en ellos, véase la comedia de Aristófanes "Las avispas").

Sócrates se enfrentó a un jurado compuesto por 500 ciudadanos (su gran tamaño demuestra que el juicio era visto como algo importante) y después de que él y su acusador hubieran presentado sus disertaciones, el jurado votó a favor de condenarlo por 280 contra 220.

A continuación, Sócrates y el fiscal sugirieron varias sentencias alternativas. Tras expresar su sorpresa ante lo poco que fue necesario para declararlo culpable, Sócrates propuso en forma de broma una sentencia compuesta por comidas gratuitas en el Pritaneo (un honor que era reservado a los benefactores de la ciudad y los ganadores de los Juegos Olímpicos), luego se ofreció a pagar una multa de 100 dracmas, lo cual equivalía a una quinta parte de sus posesiones y era prueba irrefutable de su pobreza. Por último, acordó pagar la suma de 3.000 dracmas (la idea le había sido propuesta por Platón, Critón, Critóbulo y Apolodoro, quienes también le garantizaban su pago). Su acusador propuso la pena de muerte.

El jurado estuvo a favor de la pena de muerte por gran mayoría (360 contra 140), demostrando, según Platón, que Sócrates había perdido apoyo debido a su tono de ligereza y el hecho de no pedir disculpas.

Prisión en el Ágora de Atenas. Posiblemente en la que fue encerrado Sócrates y donde murió.

Los seguidores de Sócrates le recomendaron huir, lo cual era esperado (e incluso habría sido aceptado) por la ciudadanía; pero él se negó por principios. Por coherencia con su propia filosofía de obediencia hacia las leyes, llevó a cabo su propia ejecución bebiendo la cicuta con la cual lo habían provisto. Así, se convirtió en uno de los primeros de los escasos "mártires" intelectuales. Sócrates murió a la edad de 70 años. 

La muerte de Sócrates, por Jacques-Louis David

Conclusión:

Un jurado popular fue el que condenó a muerte el primer gran filósofo de la humanidad.

Los argumentos de la acusación eran absurdos incluso para los ateniences, pero primó el prejuicio hacia Sócrates y la coyuntura política para que fuera injustamente condenado.

No hay más que confrontar los argumentos de la acusación con los de la defensa:

Lo que has dicho, Sócrates, son sólo insinuaciones —rebate Meleto. Defiéndete más bien de la acusación de corromper a los jóvenes.
¿Y cómo piensas, Meleto, que puedo corromper a los jóvenes?
Diciéndoles que el Sol es una piedra y que la Luna está hecha de tierra responde Meleto.
Creo que me has confundido con otro: los jóvenes pueden leer todo eso cuando lo deseen, comprándose por una dracma los libros de Anaxágoras de Clazomene en cada esquina del ágora.
¡Tú no crees en los dioses! grita Meleto, poniéndose de pie y amenazándolo con el dedo índice ¡Tú crees sólo en los Daímones!
¿Y quiénes serían éstos? pregunta Sócrates sin perder la compostura. ¿Hijos malvados de los dioses? Así pues, afirmas que no creo en los dioses sino sólo en la existencia de los hijos de los dioses. Es como decir que creo en los hijos de los caballos, pero no en los caballos.

Su condena fue por 280 contra 220, pero la pena de muerte fue resuelta por 360 votos contra 140. Resultado: ¡80 personas que inicialmente votaron por su inocencia, le impusieron la pena de muerte en vez de una pena menor!

El hecho de que Sócrates no mostrara arrepentimiento (como si los inocentes tuvieran que hacerlo) fue suficiente para que 80 personas que lo consideraban inocente, lo castigaran a morir como si fuera culpable. ¿Cómo es posible que 80 personas declaren inocente a alguien y a la vez lo condenen a muerte? ¿No esto lisa y llana estupidez? ¿Se trata acaso de la famosa "sabiduría popular"?

Como se puede ver, el peligro del juzgamiento por jurados es que en la mente del vulgo no prima la justicia: prima la emotividad y la irracionalidad.

Enlaces: Versión On Line 1 y 2

Fuente: Wikipedia e Historias con Historia

17/5/13

EE.UU.: Caso Sacco y Vanzetti

El jurado condena sólo por prejuicios

Sacco y Vanzetti

Ferdinando Nicola Sacco (22 de abril de 1891 – 23 de agosto de 1927) y Bartolomeo Vanzetti (11 de junio de 1888 – 23 de agosto de 1927) eran dos inmigrantes italianos, trabajadores y anarquistas, que fueron juzgados por un jurado popular, sentenciados y ejecutados por electrocución el 23 de agosto de 1927 en Massachusetts por el presunto robo a mano armada y asesinato de dos personas en 1920 en South Braintree, Massachusetts.

Su controvertido juicio atrajo una enorme atención internacional, porque el veredicto del jurado se basó en sentimientos anti-italianos, anti-inmigrantes y anti-anarquistas.

Periódico de la época

Ni Sacco ni Vanzetti tenían antecedentes penales, pero eran conocidos por las autoridades como militantes radicales y adherentes de Luigi Galleani quien se había visto envuelto en el movimiento anarquista, huelgas, agitación política, y propaganda contra la guerra.

Luigi Galleani

Sacco y Vanzetti fueron acusados por los asesinatos de Frederick Parmenter, un encargado de la nómina gubernamental y Alessandro Berardelli, un vigilante de seguridad y del robo de US$ 15.776,51 de la Slater-Morrill Show Company, en Pearl Street en South Braintree, Massachusetts durante la tarde del 15 de abril de 1920. Los dos hombres fueron arrestados en Buffalo, Nueva York el 5 de mayo de 1920.

Sacco era un zapatero nacido en Torremaggiore, Foggia que emigró a los Estados Unidos a los diecisiete años.

Sacco con su mujer Rosina y su hijo Dante

Vanzetti era un pescadero nacido Villafalletto, Cuneo que llegó a los Estados Unidos a los veinte años.

Bartolomeo Vanzetti arrestado

Sospechas de la policía en relación al robo en South Braintree y sobre otro en South Bridgewater se centraban en los italianos anarquistas locales, aunque en realidad pocas pruebas sugerían una conexión entre los crímenes y el movimiento.

En una redada en la que los principales sospechosos escaparon, Sacco y Vanzetti fueron detenidos y enfrentaron un juicio por homicidio en Dedham, Massachusetts por los asesinatos de South Braintreee.

Se realizó el juicio presidido por el juez Webster Thayer, por el fiscal Federick Katzmann y el Defensor Fred Moore.

Webster Thayer

Fred Moore

Federick Katzmann

Vanzetti declaró que había estado vendiendo pescados en el momento en que Braintree era robada.

Sacco decía que había estado en Boston para obtener un nuevo pasaporte del consulado italiano. Según su versión, habría almorzado con algunos amigos en la parte norte de Boston, los cuales testificaron a su favor.

Antes del juicio, el abogado de Sacco, Fred Moore, intentó por todos los medios contactar al empleado del consulado con el cual Sacco decía haber hablado en la tarde del crimen. Un amigo de Moore lo encontró en Italia. El empleado dijo que recordaba a Sacco por la fotografía inusualmente grande que presentó. El empleado también recordaba la fecha: el 15 de abril de 1920. El amigo de Moore intentó que el empleado regresara a Estados Unidos para testificar, pero él, estando enfermo, se rehusó.

Lo que pudo haber sido una coartada por un empleado respetable fue reducido a un testimonio escrito que fue leído en voz alta en la corte y rápidamente cuestionado por la fiscalía, la cual argumentó que la visita de Sacco al consulado no podía establecerse con seguridad. También mencionaron que los compañeros con los que almorzó eran anarquistas.

Una buena parte del juicio se basó en pruebas materiales, notablemente balas, pistolas y una gorra.

Armas secuestradas a los imputados

Los testigos de la fiscalía declararon que la bala de calibre .32 que había matado a Berardelli era de una marca tan obsoleta que las únicas balas similares que se podían encontrar para hacer comparaciones eran aquellas en los bolsillos de Sacco.

La prueba balística, que fue presentada con exhaustivo detalle, era equívoca. El fiscal Katzmann, después de prometer en un inicio que no intentaría relacionar ninguna bala fatal con el arma de Sacco, cambió de parecer después de que la defensa preparara pruebas de tiro con el arma. Sacco, asegurando no tener nada que ocultar, permitió que su arma fuera probada, con expertos de ambos lados presentes, durante la segunda semana del juicio. La fiscalía relacionó las balas disparadas por la pistola con aquellas tomadas de uno de los guardias asesinados. En la corte, dos expertos de la fiscalía juraron que una de las fatales balas, rápidamente llamada Bala III, coincidía con aquellas de la prueba.

Bala III

Dos expertos de la defensa dijeron que las balas no coincidían. Años más tarde, los abogados de la defensa sugerirían que la bala fatal había sido sustituida por la fiscalía. Haciendo notar que los testigos juraban que uno de los ladrones vaciaba su arma en Berardelli, preguntaron: ¿cómo es que sólo una de las cuatro balas encontradas en el fallecido podía venir del arma de Sacco?

Más dudas aún rodeaban al arma de Vanzetti. Ya que todas las balas encontradas en la escena eran calibre .32 y el arma de Vanzetti era calibre .38, no había pruebas directas que relacionaran el arma de Vanzetti con la escena del crimen.

La pieza final de prueba material de la fiscalía era una gorra encontrada en el lugar del crimen que decían había pertenecido a Sacco. Éste se probó la gorra en la corte y, de acuerdo a dos artistas de dos periódicos que publicaron cartones al día siguiente, era demasiado pequeña. Pero Katzmann insistió en que la gorra le quedaba a Sacco y continuó refiriéndose a ella como suya.

Gorra que se adjudicaba a Sacco

Después de deliberar por sólo tres horas y hacer una pausa para cenar, el jurado regresó con el veredicto de culpables.

Algunos prominentes estadounidenses, tales como Felix Frankfurter y Upton Sinclair apoyaron públicamente a los comités ciudadanos de Sacco y Vanzetti en una oposición no exitosa al veredicto. También lo hicieron George Bernard Shaw, Marie Curie, Orson Welles, Miguel de Unamuno y Albert Einstein.

Vanzetti y Sacco (al centro) y Albert Einstein (al fondo) peticionando por Sacco y Vanzetti

Finalmente, como consecuencia el veredicto del jurado popular, Sacco y Vanzetti fueron ejecutados.

Certificado de ejecución de Nicola Sacco

Certificado de ejecución de Bartolomeo Vanzetti

Las ejecuciones de Sacco y Vanzetti generaron protestas masivas en Nueva York, Londres, Ámsterdam y Tokyo, huelgas a través de Sudamérica y disturbios en París, Ginebra, Alemania y Johannesburgo.

Manifestaciones a favor de Sacco y Vanzetti

Cincuenta años después de aquel 23 de agosto (en que fueron ejecutados), Mitchell S. Dukakis, entonces gobernador de Massachusetts, rehabilitó la memoria de los dos italianos. Dukakis reconoció formalmente que Sacco y Vanzetti eran inocentes y que fueron condenados más por sus convicciones políticas y por su condición de inmigrantes que por cualquier prueba fehaciente contra ellos.

Proclama del Gobernador Dukakis

A partir de este desaguisado del jurado popular que condenó a muerte a Sacco y Vanzetti, la mayoría de los partidos políticos socialistas en el mundo han tomado conciencia de los peligros y se han manifestado abiertamente en contra de los juicios por jurado.

Enlace: Versión On Line

Fuente: Wikipedia y otros.